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Otro tema abordado en el Boletín Chiwanku Nº 449, que está firmado por la Lic. Norma Mollo del Centro de Ecología y Pueblos Andinos y LIDEMA es la costumbre vinculada con la quema de fogatas, es la profusa detonación de petardos y otros artificios que durante la noche del 23 de junio alegran a los niños amén del peligro que significa su manipulación irresponsable.
Si bien es cierto que el encendido de fogatas en las fiestas de San Juan fueron prohibidas por ordenanzas municipales en las diferentes ciudades del país, en contrapartida, la presencia de fuegos artificiales o pirotécnicos se ha incrementado notoriamente. Año tras año, evidenciamos renovadas y llamativas presentaciones del material pirotécnico, se diversifica su variedad, el precio se hace accesible, etc. Estos elementos, sin duda, repercuten en la buena acogida que hace la población de estos productos. En los principales puestos de venta se puede encontrar más de 100 variedades tales como: chispitas, cohetillos, petardos, busca pies, silbadores, matasuegras, burbujas explosivas, lámparas de aladino, pavos reales, mariposas, tanques, rosas acuáticas, etc., etc. Otros materiales han sido identificados como altamente peligrosos por su potencia explosiva o por su grado de toxicidad, particularmente riesgoso para la población infantil. Según datos del programa de radio “El Observatorio Ecológico”, quienes realizaron un trabajo de verificación de la comercialización de los juegos pirotécnicos en las pasadas gestiones, aproximadamente 1500 personas se dedicaron a la venta y comercialización de los juegos artificiales durante las fiestas de San Juan. Para tener una idea más precisa, se entrevistó a una persona que comercializaba este producto. Se reportó que entre las 15:00 y las 20:30 horas solo una persona vendió 20 paquetes de juegos artificiales llamados “lluvia de oro”. Cada paquete contiene 30 unidades, por lo tanto, en 5 horas vendió 600 “lluvias de oro”. Habrá que señalar que el Gobierno, a través del Ministerio de Defensa Nacional, regula el ingreso de los fuegos artificiales. Para estas fiestas de San Juan, se esta prohibiendo la comercialización y empleo de seis productos considerados altamente peligrosos. Se trata del Cohete M1, Matasuegras, Rascapiques, Cohete bomba, Arbolito bomba y Torero colombiano. La disposición recomienda a los Gobiernos Municipales efectuar el respectivo control y decomiso. Sin embargo, la medida asumida no alcanzará a reducir y evitar la contaminación atmosférica en la noche de San Juan por las siguientes razones: - No existe un control adecuado para el ingreso de los juegos pirotécnicos en las fronteras de nuestro país. - Que traten de prohibir 6 juegos, pero autorizar otros, no tendrá un impacto significativo sobre el medio ambiente, aunque es probable que favorezca en alguna medida la seguridad personal. - El control que puedan realizar los Gobiernos Municipales no es suficiente. - No existe una reglamentación para el manipuleo y comercialización de los juegos pirotécnicos a nivel nacional. Ante esta situación la mayor contaminación atmosférica del año seguirá siendo la noche de San Juan, pero no serán las fogatas, sino los juegos pirotécnicos los que produzcan mayor contaminación.
Por ahora será preciso tomar nota de algunas recomendaciones: no exponga a su familia, y en especial a los niños, a desfiguraciones y accidentes irreparables; nunca deje a un niño manipular solo estos juegos pirotécnicos; no permita que sus hijos lleven estos juegos en sus bolsillos de sus pantalones.
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