Homilía: La cátedra de San Pedro está presente en sus sucesores Imprimir E-Mail

diapapa5.jpgSistema Maná 1.7.09.- En su homilía en la fiesta liturgia de los Apóstoles Pedro y Pablo y el Día del Papa, el Nuncio Apostólico en Bolivia tras hacer una breve descripción de la nave central de la Basílica de San Pedro señaló que la Iglesia no es un fin en si misma sino que está para darse a los demás, es la ventana por donde Dios llega a nosotros y nosotros podemos llegar a Dios. También hizo referencia a la cátedra de San Pedro que es una significativa imagen que expresa la presencia del apóstol en sus sucesores.

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1. Quien tras recorrer la portentosa nave central de la Basílica de San Pedro en el Vaticano llega por fin al altar esperaría encontrarse de hecho con una representación central de San Pedro en torno a la tumba donde se edificó esta iglesia, pero nada de eso, la figura del apóstol no aparece entre las imágenes del altar, nos encontramos por el contrario frente a un trono vacío que casi da la impresión de estar suspendido aunque se halla sostenido por las cuatro figuras de los grandes doctores de la iglesia de oriente y occidente.

 

2. La luz que ilumina el trono proviene de la ventana que se encuentra más arriba rodeada de ángeles suspendidos que trasmiten hacia abajo torrentes de luz,  ¿que quiere significar esta composición,  ¿que nos dice?.

Me parece que en ella se esconde una profunda interpretación de la esencia de la Iglesia, una interpretación del ministerio de San Pedro

 

3. Comencemos por la ventana que con sus colores atenuados suscita el recogimiento interior y se abre al mismo tiempo hacia fuera y hacia lo alto.

La ventana vincula a la Iglesia con la creación en su conjunto y a través de la paloma que representa al Espíritu Santo presenta a Dios como la verdadera fuente  de toda luz, pero nos dice algo más: la Iglesia misma es por su esencia como una ventana, ámbito de contacto entre el misterio trascendente de Dios y nuestro mundo, un hacerse traslucido del mundo hacia el esplendor de su luz.

 

4. La iglesia no está para si misma no es fin,  ella se mantiene en movimiento más allá de sí y más allá de nosotros mismos, la Iglesia realiza tanto más su verdadera esencia cuando mayor transparente se hace respecto del otro, de quien proviene y hacia quien conduce.

 

5. A través de la ventana de su fe Dios entra en este mundo y despierta en nosotros el anhelo de eternidad. La Iglesia es un entrar y salir de Dios hacia nosotros y de nosotros hacia Dios, su encargo es abrir un mundo que se encierra en si mismo, abrirlo más allá de si mismo, darle las luces sin la cual seria inhabitable.

 

6. En el siguiente nivel de este altar encontramos la cátedra   vacía de bronce dorado en la que esta encerrada una silla proveniente del siglo IX  que durante largo tiempo se considero como la cátedra del apóstol Pedro y que por eso mismo se colocó en ese lugar.

 

7. La cátedra de Pedro dice más de lo que podría decir una imagen,  expresa la presencia permanente catedrapetrina.jpgdel apóstol que como maestro sigue presente en sus sucesores. La cátedra del apóstol es una insignia,  es el trono de la verdad que en la hora de Cesaréa se convirtió en su misión y la de sus sucesores.

La sede magisterial reitera de alguna manera para nuestro recuerdo las palabras del Señor en el cenáculo: Yo he rogado por ti a fin de que tu fe no desfallezca y luego tu cuando te hayas vuelto confirma a tus hermanos.

 

8. Pero hay otro recuerdo relacionado con la cátedra del apóstol, la frase de Ignacio de Antioquia que hacia el año 110 en su carta a los romanos designó a la Iglesia de Roma como aquella que está puesta en la residencia de la caridad, presidencia en la fe, ambas son inseparables,  una fe sin amor no seria ya una actitud cristiana pero la representación de San Ignacio era más concreta,  la palabra amor en el lenguaje de la iglesia primitiva era también expresión de la eucaristía.

 

9. En efecto la eucaristía proviene del amor de Jesucristo que dio su vida por nosotros en ella  Él se nos reparte, se deposita en nuestras manos,  a través de ella se cumple sin cesar su promesa que desde la cruz nos atraerá a sus brazos abiertos. En el abrazo de Cristo somos introducidos unos a otros, somos introducidos en Cristo y de ese modo nos pertenecemos  mutuamente en la fe y la fidelidad,  ya no puedo contemplar como extraño a quien se encuentra en el mismo contacto con Cristo.

 

10. Pero todas estas cosas no son de modo alguno remotos pensamientos místicos, la eucaristía como ha dicho el Santo Padre es la forma fundamental de la Iglesia, la Iglesia se forma en la asamblea eucarística y como todas las asambleas en todos los lugares y tiempos pertenecen y forman una única Iglesia, ella extiende una red de hermandad por encima del mundo entero y conecta a cercanos y lejanos de tal manera que a través de Cristo todos somos próximos entre nosotros.

 

11.  Nuestra opinión es que amor y orden se oponen, donde hay amor no necesito más orden porque todo se encuentra por si mismo,  pero se trata de un mal entendido tanto acerca del orden como del amor.  El recto orden humano es algo distinto a los barrotes de rejas que se colocan delante de las fieras para mantenerlas dentro de limites;  el orden es el respeto por el otro y por lo propio, que se ama al máximo cuando se lo asume en el recto sentido de su existencia, así la eucaristía contiene orden y su orden es propiamente el núcleo del orden de la Iglesia, según ello la silla vacía  que remite a la presidencia en el amor y nos habla de la armonía entre amor y orden.

 

 

12. En lo más profundo la silla vacía remite a Cristo como el verdadero presidente en el amor, remite al hecho de que la Iglesia tiene su centro en el culto divino, nos dice que la Iglesia solo puede permanecer una a partir de la unión con Cristo crucificado y resucitado, no hay actividad organizativa que pueda garantizar su unidad, ella solo puede ser y seguir siendo iglesia universal si su unidad es más que organización, si vive desde Cristo.

 

13. Solo la fe, la eucaristía y la asamblea reunida en torno al Señor presente,  puede darle su existencia a largo plazo y de ahí  la Iglesia y su orden. La Iglesia no se rige por resoluciones de la mayoría sino por la fe que madura en el encuentro con Cristo en la Eucaristía.

 

14. El servicio petrino es presidencia en el amor, es decir la preocupación porque  la Iglesia asuma su patrón de vida de la Eucaristía, la Iglesia llegará a ser  tanto más unida cuanto más  viva desde la medida de la eucaristía y cuanto mayor sea la fidelidad con que en la Eucaristía se atiende a la medida de la tradición de la fe.

 

15. Tanto más madurará también a partir de la unidad el amor que se orienta hacia el mundo, en efecto, la eucaristía descansa sobre el acto de amor de Cristo hasta el extremo de la muerte, por supuesto, esto significa al mismo tiempo que nos puede amar quien vea al dolor como algo que pueda eliminarse o en todo caso dejarse a los demás.

 

16. Presidencia en el Amor,  antes hablábamos del  trono vacío pero ahora se ha puesto de manifiesto que el trono de la eucaristía no es el trono de señorío sino la silla dura de quien sirve.

 

17. Miremos ahora hacia el tercer nivel de este altar,  hacia los padres que sostienen este trono de servicio, los padres de occidente Crisóstomo y Atanasio junto a los latinos Ambrosio y Agustín representan la integridad de la tradición y de ese modo la plenitud de la fe de la Iglesia unida, el amor se apoya en la fe.

 

18. El amor se descompone cuando el hombre pierde la orientación, se descompone allí donde le hombre no quiere ya percibir a Dios, como el amor y con el se apoyan también en la fe el orden y el derecho así como la autoridad en la Iglesia.

La Iglesia no puede inventarse asimisma,   no puede inventar el orden, solo puede procurar entender cada vez mejor la llamada interior de la fe y vivir a partir de ella como hizo San  Pedro San Pablo y como buscamos de hacer cada uno de nosotros en los días de nuestra vida.

Así sea. AMEN.

 
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