LAS ADICCIONES Imprimir E-Mail
adiccion.jpgLuis Alfredo Díaz

En Francia la Ministra de Educación decretó la prohibición de que los alumnos de nivel básico usasen teléfonos celulares en los ambientes escolares, indicando posibles consecuencias contra la salud por su uso. Parece ser que no es fácil demostrar que el uso de los celulares provoque daños a la salud humana, a pesar de las numerosas denuncias publicadas en tal sentido. Es evidente que las altas frecuencias principalmente afectan a los tejidos humanos, pero los niveles de energía necesarios para producir tales efectos son incomparables con las energías que pueden usar los teléfonos celulares (móviles). Basta observar los efectos de un microondas sobre los alimentos puestos en su campo de acción, para comprender las posibilidades de las ondas de alta frecuencia sobre el cuerpo humano.

Pero hay que tener en cuenta que, aunque existe una fuerte corriente de opinión de que todas las enfermedades son fisiológicas, también existe paralela otra fuerte corriente de opinión acerca de que la mayoría de nuestras enfermedades son más psicológicas que fisiológicas. No cabe duda de que, dentro de la unidad del ser humano, hay una poderosísima interacción entre lo psicológico y lo fisiológico, apareciendo casos en que lo psicológico condiciona la salud o enfermedad de la persona; como también muchos daños fisiológicos producidos por accidentes u otras causas externas, condicionan la personalidad del enfermo y su curación. Casi todos los grandes médicos han señalado estos aspectos acerca de las enfermedades y de sus curaciones.

No creo que sea necesario introducirse en el problema de los efectos que puedan causar en las personas las ondas de altas frecuencias y de potencias muy reducidas; pero lo que es muy claro y evidente es que los teléfonos celulares producen adicciones en sus usuarios, ya sea por los juegos que incluyen, ya sea por las posibilidades de relacionarse con otras personas, ya sea por la sensación de tener y usar un instrumento que causa impresión de superioridad y de dominio en la gente de pocos años, por ser instrumento de las personas mayores. Lo que no tiene duda es que las adicciones cambian la personalidad de la gente.

En los adultos las adicciones más frecuentes son las del sexo, alcohol y drogas, poder y dinero y con menos frecuencia el juego. Pero en los menores se puede decir que el orden de las adicciones va en sentido opuesto, y que la principal y mayor adicción suele ser la del juego. Los ejemplos conocidos hacen ver que la obsesión del juego en los menores llega a alterar todo su comportamiento social y familiar, produciendo efectos muy semejantes a las de los niños denominados "autistas", que se manifiestan indiferentes a la vida familiar, al cariño de los padres y hermanos y dedican todo su tiempo de forma obsesiva y acaparadora tan sólo a los juegos. En esos casos el rendimiento escolar baja considerablemente al igual que las relaciones sociales y familiares. Es muy posible que no haya lesión orgánica de tipo fisiológico, pero es indudable que la salud se ve profundamente alterada por el régimen alimenticio, por la falta de actividad física y descanso y por el exceso de atención en el objeto de su adicción.

Quizás la enfermedad de los celulares no sea debida a las microondas telefónicas sino a los juegos que ofrecen los celulares y a aquellos otros que se pueden importar desde INTERNET por medio de las microondas.

 
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