En esta Pascua no podemos desalentarnos ante las realidades adversas, el llamado de Mons. Centellas en la Inauguración de la CIV Asamblea de Obispos

Iglesia Viva 12.04.18//El Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Ricardo Centellas, llamó a vivir la Resurrección de Jesús más allá de las prácticas rituales. En un estilo de vida que aporte en la lucha por el país, “donde todos hagamos algo para que no aumenten las víctimas de la injusticia, de la corrupción, del abuso de poder y de la violencia. No podemos desalentarnos ante las realidades adversas: el aumento de la pobreza extrema y moderada, la realidad inhumana de las cárceles que, construidas para 5.000, albergan a 15.000; la fatalidad de los feminicidios que denigran nuestra sociedad y muestra situaciones inaceptables y el persistente desempleo y subempleo de la mayoría de los bolivianos”.

Extracto del Discurso de Mons. Centellas, en la Inauguración de la CIV Asamblea de Obispos de Bolivia, Casa Maurer – Cochabamba

 

Cristo ha resucitado, aleluya.

Cristo ha resucitado. Es el Evangelio que ha transformado a la humanidad y la novedad permanente en la historia. Una realidad de consecuencias extraordinarias para la vida humana, porque nuestro horizonte va más allá de la muerte. La resurrección es el comienzo de una nueva humanidad. Su vida de entrega y amor, justicia y paz no es retenida por la muerte, sino que continúa su acción liberadora generando vida intensa, de alegría y fraternidad entre los hombres. Las campañas solidarias, el sentido religioso y la búsqueda de justicia, son los signos de su victoria y renuevan nuestra esperanza creativa para afrontar los problemas actuales. Pasar de la angustia y tristeza a la serenidad; del escepticismo y la indiferencia al interés positivo; del pragmatismo a la gratuidad; del hedonismo a la búsqueda de sentido.

En este sentido, Pascua de resurrección es mucho más que prácticas rituales. Es un estilo de vida en el Espíritu de Jesús. Un compromiso de una vida nueva según los criterios del Reino. Una apuesta a superar las categorías meramente humanas y mundanas. Es luchar por una Bolivia más humana, donde todos hagamos algo para que no aumenten las víctimas de la injusticia, de la corrupción, del abuso de poder y de la violencia. No podemos desalentarnos ante las realidades adversas: el aumento de la pobreza extrema y moderada, la realidad inhumana de las cárceles que, construidas para 5.000, albergan a 15.000; la fatalidad de los feminicidios que denigran nuestra sociedad y muestra situaciones inaceptables y el persistente desempleo y subempleo de la mayoría de los bolivianos.

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