Mons. Oscar Aparicio: “La gran noticia que es que nuestro destino no es el sepulcro”

Iglesia Viva 04.04.18//iglesiacbba.org// La Resurrección del Señor es el centro de la Vida Cristiana y el culmen del triduo pascual y la Semana Santa. Esto es celebrado en la Solemne Vigilia Pascual. En la Catedral se vivió la celebración central, presidida por el Arzobispo.

Este año la Vigilia Pascual tuvo una particularidad pues un Catecúmeno recibió los sacramentos de iniciación cristiana, siendo ya parte de la Iglesia de Jesucristo.

Mons. Oscar invitó a que con alegría celebremos la resurrección del Señor, exultando este precioso regalo que nos hace partícipes de la Vida eterna y de la gloria de Jesucristo. Pues Dios nunca nos ha abandonado, siempre se hizo partícipe de la historia de la salvación y ha querido caminar con nosotros.

Texto homilía de Mons. Oscar Aparicio – Solemne Vigilia PAscual

 

“Aleluya Cristo ha resucitado” Precedida también de este otro gran canto, al inicio de nuestra celebración: “Exulten los coros de los ángeles, exulte el universo, exulte el cielo y la tierra, exulte al Señor”. De hecho hermanos, palabra Exulten, o esta forma de alabar, glorificar y bendecir a Dios, lo hacemos solamente en esta noche, en esta noche santa.

Si ustedes verán en la historia del año, en realidad esta palabra casi nunca se usa. En la liturgia por lo menos es la palabra que hoy si la pronunciamos; porque queremos reconocer que Jesús ha resucitado, y con Él el ser humano. Por tanto exultamos, bendecimos, glorificamos a Dios, reconocemos que Él ha estado presente en toda la historia de la Salvación.

Cuando hemos bendecido este cirio, lo hemos encendido con el fuego nuevo, hemos puesto el tiempo y el espacio. Hemos reconocido que esta luz irrumpe las tinieblas, e irrumpe la historia. Se presenta esta luz para ser una historia de salvación.

La palabra que hemos escuchado, extensa, en tantos capítulos del antiguo testamento, nos han narrado justamente esta victoria de Dios. Aquel que interviene en la vida nuestra, aquel que nos salva, que pasa con fuerza y poder, para sacar a su pueblo de la esclavitud a la libertad. Es la tradición que el mismo apóstol pablo ha recibido, y nos la transmite también a nosotros; en una nueva alianza, en una nueva manera de ser de esta luz que irrumpe las tinieblas de esta historia de salvación. Un Dios que irrumpe la historia, Jesús aparece como nueva luz, como nueva alianza. Por eso hemos cantado, hemos glorificado nuevamente a Dios, y por eso hoy estamos contentos porque decimos que Cristo, nuestra Pascua, ha resucitado. Él vive.

Hermanos míos esta es la gran noticia, esta es la más grandiosa de las noticias que se puede dar en este mundo, en este universo. Si hay un Evangelio que está presente en medio de nosotros, Evangelio significa buena noticia, es aquello que sus apóstoles han reconocido en el Señor; o aquellas mujeres han reconocido, sabiendo que el sepulcro estaba vacío. El sepulcro vacío es testigo de aquello que ha acontecido en este mundo. Hay una nueva creación, le vida aparece total y plenamente.

La más de las grandes noticias, para nosotros, esta noche, en este año 2018, aquí en medio nuestro, resuena abundantemente, Cristo vive. Este Cristo, es decir aquel que había nacido en Belén, aquel que ha sido criado, aquel que ha sido el carpintero hijo de José y María, aquel llamado nazareno, aquel que predica la buen noticia y que dice que el Reino de Dios está cerca, aquel que ha tomado sus pasos en este mundo. Aquel que padece y ha sido crucificado, ese que ha muerto y ha sido sepultado vive, ha resucitado. Esta es la gran noticia y con él también nosotros podemos resucitar.

La gran noticia que se nos da, hermanos míos, es que nuestro destino no es el sepulcro. Si de algo no nos vamos a liberar es de la muerte. Si de algo, tarde o temprano nos vendrá es la muerte; y ahí hermanos no importa si somos bellos o feos, si somos jóvenes, o ricos, o si poderosos, o si somos más bien aquellos grandes pecadores, aquellos que viven en la desesperanza o la depresión continua, porque un poquito somos así todos. A veces somos los quejumbrosos constantes, somos los que no estamos contentos de nada, o a veces nos descontentamos de todos. Somos de aquellos que si llueve demasiado, por qué tanta lluvia. Somos de aquellos que si sale el sol, por qué nos quema tanto. No siempre estamos contentos de este don enorme que Dios nos ha dado, que es la vida misma; y sin embargo caminamos hacia la muerte.

La gran noticia hermanos míos es que el ángel, sentado sobre la piedra; la piedra del sepulcro que había sido abierta. El ángel dice a las mujeres: A quién buscan o por qué buscan entre los muertos a quien vive. Esta noticia llega también a nosotros.

Si Cristo vive, nosotros vivimos, si Cristo ha resucitado nuestros sepulcros también están vacíos, nuestros pecados han sido perdonados y la muerte ha sido matada y no nos alcanza.

Hermanos míos y hermanas mías reconozcamos y aceptemos esta gran noticia. Es buena noticia para nosotros: El crucificado vive, Jesús de Nazaret ha resucitado, por tanto que nuestra alegría nuestra espera y nuestro gozo sea también plena y en mayor profundidad.

Feliz pascua de Resurrección

Aleluya, aleluya, Cristo Nuestra Pascua ha resucitado.

 

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