No basta celebrar religiosamente la pascua, hay que convertirse

Iglesia Viva 2.4.2018. Es el mensaje de ánimo de Mons. Jesús Pérez, Arzobispo Emérito de Sucre, con relación al domingo de Resurrección, en sintonía con la liturgia.
“No basta celebrar religiosamente la Pascua del Señor, es necesario e indispensable que todo el que afirma “creer” en Cristo, vencedor de la muerte, y no lucha como fuere contra todas las formas de muerte (aborto, prostitución, esclavitud, feminicidio, odio, egoísmo, conculcación de los derechos de la persona y del derecho de la libertad de prensa, injusticias de todas las clases…) miente”, asegura Mons. Jesús Pérez.

QUE NO TERMINE LA FIESTA DE LA LUCHA POR LA COMÚN LIBERACIÓN
Hoy es el domingo de Pascua de Resurrección y la Iglesia celebra gozosamente y proclama con nuevo entusiasmo un hecho: Jesús vive, ha resucitado del sepulcro. Afirmamos que Jesús es el Hijo de Dios, el Ungido por el Espíritu Santo, el Libertador de la humanidad. De este hecho, como de un tronco lleno de vida, arrancan innumerables consecuencias, como las ramas salen del tronco y se cargan de flores y frutos. Pero las consecuencias penden del hecho, como las ramas del tronco.
El hecho central de la fe de los cristianos es la Resurrección de Jesús, como lo hemos celebrado en la Noche Grande, el sábado en la Vigilia Pascual. Anoche renovamos, desde el Papa hasta los niños, los compromisos del bautismo y hemos tomado nuevas fuerzas del espíritu del Resucitado, para seguir entusiasmados por ser discípulos de Jesús. Él nos ha dado la vida de hijos de Dios y nos ha liberado de la esclavitud del pecado. Esta celebración de la Pascua durará 50 días. Todavía mucho más, todos los domingos, DÍA DEL SEÑOR, vivimos la Pascua de Jesús, nuestra Pascua.
No basta celebrar religiosamente la Pascua del Señor, es necesario e indispensable que todo el que afirma “creer” en Cristo, vencedor de la muerte, y no lucha como fuere contra todas las formas de muerte (aborto, prostitución, esclavitud, feminicidio, odio, egoísmo, conculcación de los derechos de la persona y del derecho de la libertad de prensa, injusticias de todas las clases…) miente. Todos, jerarquía y pueblo de Dios, estamos convocados a trabajar por una vida digna, la vida de Jesús resucitado. Jesús se enfrentó a todos los males. Él extiende su poder, que no tiene límites, a la liberación de todo aquel que está esclavizado por el mal de la violencia o de la impureza y suciedad inmoral.
Decía Évely, no es posible creer en la resurrección si no se ha tenido la experiencia de una renovación, de un amor. Las experiencias de resurrección debieran verse en nuestros encuentros de amistad y amor, de acogida, comprensión, reuniones de vecinos o de grupos de formación, acciones de servicio o voluntariado, en las manifestaciones para defender la fe o los derechos de la persona… También en todos esos momentos de alegría, gozo y felicidad en que sentimos aletear la eternidad y los que decimos “deberían durar”.
No lo dudo, la Pascua de Jesús es un desafío a las luchas de liberación. Es vivir la fiesta de la lucha por la libertad, para que no seamos victimas de nuestras propias esclavitudes. El pecado, afirma Jesús en el evangelio de Juan, es esclavitud. San Atanasio llama a la Pascua la fiesta de todas las fiestas. Que no termine la fiesta de la lucha por la común liberación que solamente se da a través de Cristo resucitado, el Viviente. Recordemos siempre que, la Resurrección de Cristo es objeto de fe, y, sin fe no es creíble.
Sucre, 1 de abril de 2018.
Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre.

José Howard Rivera Fernández

Nacido el 29 de marzo de 1967

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