“La vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios”

Iglesia Viva 08.02.18//El 2 de febrero, fiesta litúrgica de la Presentación del Señor, se cele-bra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. “La vida Consa-grada, encuentro con el Amor de Dios” es el lema de esta Jornada que se presenta como una “nueva ocasión de entrar en lo íntimo de uno mismo, para ver qué es lo esencial, lo más importante para nosotros, y qué nos está distrayendo del amor y por tanto nos impide ser felices”
Estimadas Hermanas y Hermanos en la Vida Consagrada
Para iluminar nuestra vocación a la Vida Consagrada me voy a servir de una experiencia vivida el domingo 28 de enero en San Antonio de Lome-río.
En este domingo, en la iglesia parroquial, con la participación de todo el pueblo, de varios sacerdotes y religiosas, la Hna. Carmen Casia, de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de Penitencia, hizo su pro-fesión solemne. Le felicitamos por esta decisión en su vida cristiana y religiosa.
En la homilía de esta fiesta dije lo siguiente:

“Alguien puede preguntarse: ¿Y por qué la profesión religiosa?
La respuesta sólo se entiende desde el descubrimiento de que siempre el Señor es quien se adelanta, quien toma la iniciativa. Porque, igual que se oyó en el Jordán la voz del Padre dirigida a Jesús: “Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido” Lc. 3,22, en esta iglesia donde fuiste bautizada, consagrada a Dios, exactamente el día 25 de diciembre del 1987, el mismo Señor, pronunció estas palabras: “Carmen, eres mi hija amada, eres mía”.
Hoy, movida por el Espíritu del Señor, por su amor eterno le dirás: “Aquí estoy, para hacer Tu volun-tad viviendo en esta nueva familia de las Hermanas Franciscanas de Penitencia”
Llamados a ser memoria viviente de la alegría del Evangelio que libera
Si bien todos los bautizados están llamados de seguir a Jesús, cada uno según su vocación específica, sin embargo la Vida Religiosa, está llamada a ser el memorial viviente de la alegría del Evangelio que libera, una vida que remite a Dios, como la vida de Jesús (cfr. VC 22).
Recordemos lo que pasó en el evangelio de hoy. Jesús se encuentra en la sinagoga de Cafarnaúm, don-de había un hombre poseído de un espíritu impuro. El hombre reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, el consagrado, que ha venido a destruir el mal y a desterrar al maligno de este mundo (cfr. Mc 1,24).
No solamente hace dos mil años, sino también hoy, hay muchas personas atrapadas por el mal de la droga, de los vicios, del uso indebido de las redes sociales, atrapadas por acumular las riquezas de ma-nera injusta, a costilla de los pobres e indigentes; personas encerradas en la soberbia y en “el mesianis-mo secularizado, en las ideologías y jerarquías mundanas” (Papa Francisco).
¿Qué hacer frente a estos males que arremeten contra la persona humana?
Hoy como ayer, Señor también tiene la autoridad sobre aquellos que están sucios y desean ensuciar a los demás.
Hoy como ayer, el Señor también pronuncia su Palabra: “Cállate, y sal de este hombre sucio”.
Hoy como ayer, el Señor escoge algunos varones y algunas mujeres de su Pueblo Consagrado, a vivir de manera particular los votos de pobreza, de obediencia y castidad, para expulsar a los demonios del egoísmo, del orgullo, y de la corrupción.
Por eso podemos decir en nuestra vida religiosa: “Señor, yo sé, que no solo tú me ayudas a mí; yo nece-sito poderte ayudar, para vivir tu presencia liberadora en mí y en los otros”.
Llamados a revivir cada día la amistad con la Palabra encarnada
Y hay todavía un detalle, para poder en nombre del Señor, pronunciar las palabras: Cállate y sal de esta persona, necesitamos vivir día a día la amistad con la Palabra encarnada, para experimentar la pasión por sembrar semillas de vida a nuestro alrededor, sabiendo que será él Señor, el Espíritu, el que haga fructificar esta semilla a su tiempo.
La amistad diaria con la Palabra de Dios, nos lleva a una comunión muy intima con Jesús Eucaristía. Al celebrar la fe somos redimidos del pecado, liberados de todos los males, estrechamos lazos de co-munión con nuestros hermanos que sufren en las periferias existenciales.
Esta es la fuente de alegría que comunica el Evangelio; este es el motivo, por el que los consagrados quieren salir a prisa al encuentro de la vida, de la vida que clama y sufre, para llevar la liberación y la salud en nombre de Jesús.
Así lo entendió una joven sencilla de Nazaret, la Virgen María, y así lo entendieron nuestros Fundado-res y Fundadoras…
Doy gracias a Dios por cada una y cada uno de Ustedes, por vivir su comunión con Dios que nos hace libres, y alegres mensajeros de su Evangelio…
Dios los bendiga.

+Antonio Bonifacio Reimann, OFM

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