Cómo podemos decir que amamos a Dios si hacemos daño a nuestros hermanos

Iglesia Viva 15.01.18//Cuestionó el Secretario para la Pastoral de la CEB, P. Ben Hur Soto,  pidió a la comunidad estar atentos a la llamada de Dios y a responder como Samuel: «Habla Señor que tu siervo escucha», aceptando la voluntad de Dios para el bien de todos, rechazando la violencia y respetando al hermano.

Al iniciar su homilía P. Soto, pidió mirar la actitud de Juan el Bautista,  como una actitud de humildad y servicio, de una vida profética y misionera que prepara el camino para seguir al Cordero de Dios.

“Todos tenemos que aprender a escuchar”, expresó P. Ben Hur recordando que todos son invitados diariamente a escuchar al Señor.

En medio de los conflictos que vive Bolivia, subrayó el rechazo de la Iglesia por cualquier tipo de violencia remarcó: “estamos indignados por tanta violencia que se comete en nuestros medios”.  “Queremos llamar la atención de nuestros fieles, a nuestros gobernantes a que nos unamos en oración… por la unidad de todos los bolivianos que cuanto nos hace falta, le pedimos a nuestros Gobernantes que escuchen a Dios”, fue el pedio de P. Soto, que a la vez invitó los días 16, 17, y 18 del presente mes a participar de la oración en la Basílica Menor de San Francisco en la ciudad de La Paz.

Reconocer la presencia de Dios en el hermano

“Si reconozco la presencia de Dios en mi hermano, nuestro país mejorará porque no sólo respeto a mi hermano, le tengo cariño, le amo”, dijo P. Soto. A tiempo que pidió escuchar al Señor y decir como Samuel: “Habla Señor que tu siervo escucha”. Una oración poderosa, que permitirá entrar al Señor en los corazones y aceptar las limitaciones, reconocer las virtudes y ponerlas al servicio.

¿Cómo podemos decir que amamos a Dios si hacemos daño a nuestros hermanos?, cuestionó y pidió por reiteradas ocasiones que gobernantes y comunidad escuche a Dios como la Virgen María y el joven Samuel.

Así mismo, pidió que dentro de las familias a oír los llamados por la vocación a la vida religiosa, sacerdotal y matrimonial, para que todos sean buenos servidores que escuchen la Palabra de Dios.

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