Compromisos que podemos asumir como verdaderos cristianos a pocos días de la Navidad

Iglesia Viva 18.12.17//Mons. Eugenio Scarpellini, Obispo de El Alto ha subrayado algunos compromisos para vivir de mejor manera la Navidad, entre ellos la acción del espíritu sobre los hombres, la misericordia,  conservarse irreprochable en cuerpo y alma, cultivar el amor y la verdad, y alimentarse de esperanza con la oración.

¿A que nos compromete esto a cada uno de nosotros a pocos días de la Navidad?

En la primera lectura el profeta Isaías nos anuncia: “El espíritu del Señor… me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar el perdón a los cautivos, la libertad a los prisioneros…”

Hoy tiene actualidad y vigor la buena nueva de la vida plena en Cristo. El testimonio y el compromiso de nosotros los católicos debe medirse sobre el terreno de la defensa de la vida contra las estrategias de muerte: esto no por política sino en nombre de Jesús, el Señor de la vida, quien dio su vida para que tengamos vida plena en Él.

Volvamos a las lecturas de hoy para iluminar nuestro caminar y nuestro compromiso en preparación a la Navidad:

No extingan la acción del espíritu:

“todo miembro del pueblo de Dios estamos llamados a asumir nuestro compromiso a favor del bien común y de la causa de los pobres…” (cfr. Carta Pastoral, Los católicos en la Bolivia de hoy”, n. 133).

Sean misericordiosos porque Dios es misericordioso.

Movidos por la experiencia del amor de Dios, debemos manifestar la alegría de la llegada del Salvador con nuestro amor por los últimos, los pobres, los marginados: con ellos y para ellos debemos ser “sacramento de amor, solidaridad y justicia” (Aparecida, 396).

Consérvense irreprochables en todo su ser, alma y cuerpo.

Estamos llamados a vivir con fidelidad nuestra vocación de hijos de Dios y hermanos de los hombres, empeñados a construir una sociedad a partir de los valores del evangelio y en alternativa a un mundo que propone caminos fáciles, pero engañosos, para llegar a la felicidad.

Examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas:

la verdad, que es Cristo, debe permitirnos discernir hoy lo bueno de lo malo; no podemos permitir que nos engañen con discursos tendenciosos o finalizados a intereses de parte. Cultivar la verdad, amar la verdad, cultivarla y practicarla es el verdadero camino de liberación. En este sentido frente a leyes injustas, los operadores en saludo deben asumir la desobediencia civil y la objeción de conciencia con la postura de quienes aman a los hermanos más débiles por encima de su propia vida. Y, como discípulos de Jesús, debemos asumir que la decisión final no lo tienen las leyes injustas, sino cada persona cuando actúa en conciencia. Ninguna ley hará que una persona aborte si ella decide no hacerlo.

Alimenten la esperanza con la oración,

En la construcción del Reino del Padre no estamos solos; Jesús está con nosotros, Él es nuestra esperanza, Él hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

 

El Adviento nos invita a todo eso: ser testigos y anunciadores de la luz, de la salvación, de la vida plena, de la alegría del Evangelio: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1). A nosotros la tarea de encontrarla, gustarla y vivirla. De manera especial para nosotros la preocupación de acoger, conocer y amar la fuente de la salvación y de la alegría: Cristo Jesús, Hijo de Dios y Salvador.

 

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