Un reinado para el servicio

Iglesia Viva 27.11.2017. Es el que enseña el Evangelio al conmemorar la fiesta de Cristo Rey, fin del calendario litúrgico, y que resalta en esta oportunidad la homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz.
Otra imagen es la de rey: Jesús mismo se encarga de afirmarlo ante Pilato: “Yo soy rey… pero mi Reino no es como los del mundo”. Jesús efectivamente ha recibido de parte del Padre autoridad y poder, pero los ejerce como servicio: “No he venido para ser servido, sino para servir… el que quiere ser el primero, que se haga el servidor de todos”, asegura MOns. Sergio Gualberti.

Jesús alcanza en la cruz el culmen de su entrega
Toda la vida de Jesús fue servicio en favor de la vida, en particular de los pobres, los enfermos, los pecadores, los excluidos de la sociedad de su tiempo y de todo el mundo, alcanzando en la cruz el culmen de su entrega. Y es justamente allí donde aparece ese título, el motivo de su condena: “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”. !Sí!, Jesús es rey, pero no un rey sentado en un trono deslumbrante y rodeado de servidores, sino clavado en la cruz, abandonado, insultado y sufrido.

Cristo decidirá quién permanece de pie y quién cae para la eternidad
La tercera imagen, presentada en el Evangelio de hoy, es la de juez. Es muy distinta la escena de Jesús sangriento e insultado ante los tribunales humanos de la del juicio universal al final de los tiempos, donde él juzgará a todos los seres humanos, creyentes y no creyentes. Desde las autoridades de su tiempo hasta los poderosos de hoy se ha juzgado y se sigue juzgando a Cristo, pero en el día final, Cristo juzgará a los hombres y a la historia y decidirá quién permanece de pie y quién cae para la eternidad. Esta es la fe inmutable de nuestra Iglesia como proclamado en el Credo: «De nuevo vendrá con gloria para juzgar vivos y muertos, y su reino no tendrá fin».

Dios quiere la salvación de todos, especialmente de quienes le aceptan
Dios quiere que todos los hombres se salven, sin embargo no sin nuestra aceptación personal. Es lo que nos manifiesta el Evangelio de hoy en la escena grandiosa de Jesús el justo juez en el juicio universal, el último acto de la historia.
En ese juicio, “todos” los hombres indistintamente, también los que afirman de no haber visto a Jesús, seremos juzgados por Él sobre las obras de amor: “Tenía hambre y me dieron o no me dieron de comer, tenía sed y me dieron o no de beber…”. “¿Cuándo Señor… te hemos visto hambriento, sediento… y te hemos dado de comer?” …

José Howard Rivera Fernández

Nacido el 29 de marzo de 1967

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *