El tiempo el verdadero tesoro que todos tenemos

Iglesia Viva 13.11.2017. Es la reflexión que comparte Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, a la luz del Evangelio de este domingo, a tiempo de animar a vivir el presente con sabiduría y responsabilidad, “no nos dejemos capturar por las satisfacciones pasajeras”, asegura.
El presente es el único tiempo para construir futuro
Palabras duras que a nadie le gustaría escuchar al final de su vida, sin embargo, Jesús no quiere asustarnos respecto a lo que pasará al final de nuestra vida, por el contrario quiere que comprendamos el valor del tiempo presente, el único que Dios nos dado para construir un futuro de eternidad. Esto implica comprometernos con la manifestación del reino de Dios aquí y ahora, trabajar por un mundo mejor, más justo, solidario y en paz, y vivir nuevas relaciones de amor filial con el Señor y de amor fraterno con los demás.

El tiempo presente es un don del amor del Señor
Cada uno de nosotros y cada comunidad eclesial, tenemos que reconocer el valor del tiempo presente como don del amor Dios, y hacer que produzca frutos de bien en el horizonte de gozo y esperanza de “cielos nuevos y tierra nueva”, que se nos abrirán a nuestra última salida de esta vida terrenal.

La muerte nos lleva al encuentro esperado con Dios
Entonces, la muerte ya no nos asustará sino que se volverá el encuentro esperado y gozoso con Dios. Es el misterio de la vida que hemos celebrado en los días de Todos Santos, como expresa el texto de San Pablo en la segunda lectura: “No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él”.

No vivamos encandilados por el poder, dinero, prestigio, sexo y consumismo
Palabras llenas de sabiduría: los cristianos son los “que tienen esperanza”. Por eso, vivamos como las jóvenes sabias, vigilantes y activos, optemos por una vida feliz dando testimonio cada día de los verdaderos valores del amor y de la fe en el Señor. No seamos como las cinco jóvenes necias, no hagamos de nuestra vida un carnaval, no caigamos en el aburrimiento y el vacío de una vida superficial encandilada por los ídolos del poder, el dinero, el prestigio, el sexo y el consumismo.

Catequistas y Vida consagrada
Antes de terminar mis palabras de complacencia y ánimo a los catequistas presentesentre nosotros que participan del Seminario de Formación en clave catecumenal y de la misma manera felicitar a la Vida Consagrada de nuestra Arquidiócesis que ha preparado en la Plaza 24 de septiembre una Exposición, no de productos de mercado, sino la Expo Carismas, es decir de los dones que Dios ha sembrado en la vida de tantos hermanos al servicio de todo el pueblo de Dios. Al terminar la eucaristía, los hermanos y hermanas consagrados nos están esperando para compartirnos la alegría y sabiduría de haber optado radicalmente por Señor, el verdadero tesoro de su vida.

“Mi alma tiene sed de ti”
Ahora hagamos nuestra la oración del salmista, un hombre sabio y de fe, con un profundo anhelo de encontrar al Señor: “Mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra reseca y sin agua”. Amén

José Howard Rivera Fernández

Nacido el 29 de marzo de 1967

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