Obedecer a Dios antes que a los hombres

Iglesia Viva 24.10.2017. De vez en cuando, algún político afectado, vuelve a pedir a la Iglesia Católica y a sus representantes que no se entrometan en la vida política o social y que se recluyan a las capillas, nada más alejado de la verdadera misión de la Iglesia Católica. Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, aprovecha el Evangelio de este domingo para aclarar la verdadera relación entre el poder temporal y el poder de Dios.

El poder político debe respetar la ley, la vida, la dignidad
En esta perspectiva, no hay cabida para la divinización del poder político, ni para las ideologías totalitaristas y la absolutización del pensamiento único, como ha pasado en la historia humana hasta el día de hoy, donde sobran los ejemplos de los “cesares de turno” que buscan constituirse como “señores y dioses” de los pueblos y naciones. Por el contrario, la vocación del poder político es la de servir a la persona y a la sociedad, respetando las leyes fundamentales que el Señor ha puesto en el interior del ser humano, como la vida, la igual dignidad de toda persona, los derechos humanos, la justicia, la verdad, el bien común y la paz.

Si el poder político quiere sustituir a Dios, el Cristiano tendría la obligación de rebelarse.
En el caso de que el poder político se extralimitara y quisiera sustituirse a Dios imponiendo su dominio y acallando las voces disonantes, entonces el cristiano tendría la obligación de rebelarse, siguiendo el ejemplo el apóstol Pedro que, ante las autoridades judías que le prohibían predicar en nombre de Jesús, respondió: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Dios nos anima a ser valientes y anunciar a Jesucristo como el único Señor
La palabra de Dios de este Domingo mundial de las Misiones nos anima a ser valientes y a salir a anunciar a Jesucristo como el único Señor, como hemos escuchado en la lectura del profeta Isaías: ”Yo soy el Señor, y no hay otro”. Un Señor que ejerce el poder no de la dominación y de la opresión, sino del amor y del servicio para que todos tengamos vida en abundancia. Con esta certeza consoladora, seamos de verdad miembros activos de la “¡Iglesia en salida, que contagia su alegría!” a todo el mundo. Amén

José Howard Rivera Fernández

Nacido el 29 de marzo de 1967

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