No a la violencia. Sí, a la justicia pacífica

Iglesia Viva 05.06.17//“No a la Violencia. Sí, a la justicia pacífica”, es el título de un comunicado del Párroco, sacerdotes, vida consagrada y Consejo Parroquial de San Julián, junto a
Caritas Pastoral Social Ñuflo de Chávez. El mensaje se hizo conocer tras la noticia de un linchamiento a un hombre acusado de asesinato en San Julián, perteneciente al Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez.

NO A LA VIOLENCIA. SÍ, A LA JUSTICIA PACÍFICA

Los hechos han sido publicados en este mismo periódico: “La turba cuelga a un hombre acusado de asesinato en San Julián”. Las imágenes emitidas en los noticieros de TV, hablan por sí mismas y resultan inhumanas, por eso no deseamos volver a ellos. Queremos justicia, sí, pero justicia pacífica. El pueblo tiene derecho a expresarse, pero de otro modo. Y las instituciones y autoridades públicas tienen que proteger y defender a la ciudadanía desde leyes y mecanismos que garanticen el derecho a la vida y el orden social.
Se calcula que había unas 500 personas en la turba que protagonizó los hechos. Pero este colectivo, con ser grande, no es toda la población de San Julián. Hay mucha más gente que comenta y juzga los acontecimientos con un hondo sentimiento de impotencia, con rechazo a la violencia y a este modo de hacer justicia. La causa que aparece, como motivo del asesinato del joven, es el robo de su moto. Sin embargo, no se debería ocultar que son muchas otras las causas y muy complejas: el crecimiento del narcotráfico, el consumo de drogas, la búsqueda de dinero fácil, la corrupción y la perversión, que atrevidamente busca a los más débiles como víctimas de un negocio que mata. La desestructuración familiar facilita el que cada vez aumente más el número de las víctimas.
Como parte de este pueblo de San Julián y de la Iglesia Católica, manifestamos clara y abiertamente, que no somos dueños absolutos de nuestra propia vida, ni de la ajena. En las prime-ras páginas de la Biblia encontramos el relato de la muerte de Abel. Dios nos sigue preguntando hoy como a Caín: ¿Dónde está tu hermano? ¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano habla y desde la tierra grita hasta mí. (Gn. 4,9-10).
Manifestamos que es necesario que nuestras autoridades protejan a la familia, porque “La violencia no es la cura para nuestro mundo roto” (Papa Francisco)
Manifestamos nuestra compasión por las familias dolientes: “Creemos que Jesús murió para después resucitar y, de la misma manera, a los que ahora descansan, Dios los devolverá por Jesús y junto a Él” (1Tes. 4,14)
Manifestamos que, a pesar de estos acontecimientos, otro mundo es posible: “Se cosechará lo que se siembra. Hagamos el bien sin desanimarnos; al debido tiempo cosecharemos, con tal de que seamos constantes. Mientras es tiempo, hagamos el bien a todos”. (Gal. 6, 7-10)
Este hecho lamentable nos tiene que interpelar a todos, para que reconozcamos en lo que estamos fallando y apostemos por la vida.

Párroco, sacerdotes, vida consagrada y Consejo Parroquial de San Julián
Caritas Pastoral Social Ñuflo de Chávez

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