Mons. Coter: La verdad es la capacidad de leer con sinceridad nuestra vida

Iglesia Viva 15.05.17//Mons. Eugenio Coter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando, reflexionó acerca del Evangelio de Juan, sobre Jesús como el único camino, verdad y vida, este quinto domingo de Pascua, desde la Catedral  Ntra. Sra. del Carmen en Riberalta.

Mons. Coter, explicó que Jesús es el camino, por tratarse de saber dónde ir, aclaró que más allá de ser el camino que lleva a Dios y con Dios el conduce una vida junto a Dios: “Porque no es solo llegar al paraíso, es la manera en que vives lo importante”, subrayó.

Asimismo el Prelado aseguró que en este camino existe un confrontamiento con el mal, en el que Jesús enseña que ser bueno implica “ser bueno porque crees que la humanidad verdadera es buena, a ser bueno como él porque crees que de verdad ser persona es no ceder al mal,  porque crees que la ternura es mejor que chicotear, porque crees que perdonar es mejor que vengarse, porque crees que abrir la puerta es mejor que cerrarla, porque crees que  encontrara es mejor que dividir, porque crees que cooperar y ayudar al otro a solucionar los problemas te hace más humano y nos ayuda a todos vivir mejor”.

Sobre la Verdad, Mons, Coter  dijo que aquellas personas que mientes no son personas que aman y “que la verdad nos hace libres”, como el Evangelio lo recuerda. “La verdad es la capacidad de leer con sinceridad nuestra vida dentro de una historia concreta”, expresó a tiempo que aseguró que sin reconocer la verdad en el corazón no es posible un auténtico cambio.

En la reflexión la autoridad eclesial remarcó que siguiendo el camino y la verdad se alcanza una verdadera vida “la más completa y verdadera”.

El Obispo pidió vivir una vida plena, tal como Jesús enseña, para que al final sea posible decir: “He vivido de verdad, gozando y gustando de la vida y lo que la vida me ha reglado que nos son dinero, ni cosas, son personas y valores”.

Mons. Coter finalizó con la lectura de una oración sobre la Palabra, de un misionero franciscano que con los indígenas en Colombia:

Tu Palabra nos da la palabra 

Te damos gracias, Señor,
porque tu Palabra
ha dado a luz a nuestras palabras.
Estábamos, Señor, despalabrados.
Nos habían enseñado que nosotros
no teníamos nada que decir,
y escuchábamos a los líderes,
repetíamos sus consignas,
copiábamos sin éxito las frases
y ademanes
de los doctores y triunfadores.

Intentábamos vestirnos
de palabras de moda.
Nos iniciábamos a palabras-claves,
como si fueran la llave del éxito
en la vida y el amor .
Pero ya habíamos perdido la esperanza
de que nosotros pudiéramos
parir palabras vivas.
Nosotros no éramos hombres de palabra.

Pero al oír en la comunidad tu Palabra,
al oír tu viva voz
que nos pedía respuesta,
hemos tenido que hablar,
por obediencia,
y nos han salido palabras no oídas,
desconocidas en nuestro ambiente,
ignoradas también en nuestro interior .

Al oírlas, hemos sabido con sorpresa
que las llevábamos dentro,
sin saber el tesoro escondido
que guardaba nuestro pecho.

Es que tu Palabra es la semilla.
Ella fecundó nuestro corazón
y salieron palabras sinceras,
desnudas y hasta bellas,
porque no eran adorno artificial,
sino la gracia que nos diste tú.

Y más aún, Señor,
nuestras palabras se entretejieron
y nació un mundo común de palabras,
un mundo tuyo que es mundo nuestro.
Poco a poco va naciendo una casa
de palabras vivas,
que nos da cobijo y encuentro.

Tu Palabra es la luz.
A la luz de tu Palabra
leemos el libro de la vida
y escribimos el libro de la historia.

Y al leer todos a la misma luz,
nos encontramos.
Antes estábamos divididos
por ser clientes de diversos amos
o porque por despecho
nos refugiábamos en nuestra soledad.

Tu Palabra nos lleva a reconocernos
como empobrecidos, como dignos,
como hermanos.

Tu Palabra nos llama a romper
la lógica que nos condena.
Gracias a ella somos los marginados
que acogemos,
somos los explotados que compartimos
y ayudamos.
No aspiramos a trepar dejando atrás
a los hermanos.

Luchamos a tu luz y con tu fuerza
por construir
otro sistema más de acuerdo con tu plan,
donde podamos caber todos,
reconciliados.

Ningún sistema podrá contener
tu Palabra.
Sólo te pedimos que el mundo
que salga de nuestras palabras
y de nuestras manos
esté siempre abierto a tu Palabra,
que desquicia y salva
y que llama a parir en cada tiempo
nuevas palabras. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *