Mons. Aurelio Pesoa: Seguir a Jesús el Buen Pastor

Iglesia Viva 07.05.17//Este cuarto domingo de Pascua,  día en el que la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Mons. Aurelio Pesoa, Obispo auxiliar de La Paz y Secretario General dela CEB,  pidió a la población, seguir a Jesús Resucitado creer en Él, e inspirarse en su estilo de vida para orientar la propia vida con lucidez, responsabilidad y esperanza. Asimismo reitero el llamado de la Iglesia para continuar orando por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.

Audio y texto de la homilía completa:

SEGUIR A JESÚS EL BUEN PASTOR

Domingo 07 de mayo 2017

 

Este cuarto domingo del tiempo de Pascua, celebramos la fiesta del Buen Pastor, y está dedicado en la Iglesia Católica a la oración por las vocaciones se quiere hacer notar de la gran importancia que tienen las vocaciones a la vida sacerdotal y a la vida consagrada o religiosa, rezar por las familias, los jóvenes y señoritas que tienen inquietud vocacional para el servicio en la Iglesia como personas que se entregan totalmente a la misión de Jesús, impulsadas por el mismo Espíritu Santo.  Ese Espíritu que llevó a Jesús dedicar su vida a evangelizar a los pobres anunciando la liberación de los oprimidos y el año de gracia del Señor (cf. Lc 4,16-30)

 

En un contexto de lecturas como las de hoy, que señalan la constante presencia de Dios al lado del hombre a través de toda la historia, ya sea que hable de la providencia del Padre, como de la misión del Hijo, es hermoso, esperanzador y justo, releer con viva atención y con fe reconocida el Salmo 22, que se ha proclamado hoy

 

El Salmo 22 no es solo y principalmente poesía, es más que todo, la revelación del amor de Dios que salva, y salva en su Hijo Jesús que, retomando la antigua imagen del pastor, se identifica con Él para iluminar a los hombres dando un contenido seguro a la necesidad que estos tienen de confiarse, de modo que la confianza no venga puesta en quien podría traicionarla, ni el hombre confíe su vida en personas que se asemejan a los mercenarios, a ladrones y asesinos.

 

La imagen del pastor hoy, ya no es tan familiar; solo en algunas regiones particulares o zonas del mundo en las que todavía se hace pastoreo. Pero no es difícil conocer, o recordar las condiciones de vida de los pastores, los largos periodos cuidando el rebaño, lejos del hogar, una vida de soledad, de carencias, compartidas solo con las ovejas del rebaño que se convierten en la única presencia viva.

 

Por esta razón que el Evangelio, con realismo, nos habla de un pastor que afectuosamente ha puesto un nombre a cada oveja, tanto que las llama por nombre y ellas acaban por reconocer la voz de su pastor y obedecen a su llamada: “las ovejas escuchan su voz, -dice el texto-, él llama a sus ovejas una por una y las conduce fuera. Y cuando ha llevado fuera a todas sus ovejas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen porque conocen su voz”.

 

Es un lenguaje simbólico, no difícil de interpretar, incluso en nuestros días; Cristo dice a todos los hombres y mujeres, creyentes o no creyentes, que Él se pone al lado de nosotros para compartir nuestra vida, para guiarnos, para defendernos y hacernos crecer en dignidad y libertad, sin defraudarnos de nada, dando por nosotros su misma vida y abriéndonos el acceso al Padre.

 

Ningún otro, fuera de Cristo, ha pagado el precio de nuestra libertad y de nuestra salvación, es Él, el único pastor que pueda decirse ”bueno”, el único que no ha discriminado a nadie, sino que a todos ha llamado a su seguimiento para que todos vivan en plenitud de comunión: “Y tengo otras ovejas que no son de este rebaño, -son las palabras del Maestro-, también a estas las debo guiar, y escucharán mi voz y será un solo rebaño con un solo pastor. Por esto yo doy mi vida..” (Jn 10, 16-17)

 

Este camino de comunión en la unidad, camino largo de recorrer, está confiado a la Iglesia, está confiado a todos nosotros, que un día recibimos el bautismo, nosotros que creemos en Cristo, el Hijo de Dios, muerto y resucitado para la salvación de todos.

 

Por tanto es importante que en las comunidades cristianas busquemos vivir una experiencia nueva con Jesús Resucitado reavivando nuestra relación con Él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor.

 

Lo primero es “escuchar su voz”, es decir, no con fundirla, ni dejarnos distraer, ni aturdir por otras voces extrañas que no comunican la Buena Noticia, voces que a veces se presentan como dueñas del rebaño y por ello creen tener el derecho a decidir sobre la vida y sobre la muerte.

 

Sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre. Dejarnos atraer por Él personalmente, pues Él es portador de la vida verdadera.  Él es la respuesta ante tantos signos de muerte que son portadores de dolor, sufrimiento e impotencia, como lo son los continuos feminicidios, las violaciones a niños inocentes, los robos, los asaltos, engaños, etc.

 

Es necesario e importante “seguir“ a Jesús Resucitado creer en Él, e inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestras propias vidas con lucidez, responsabilidad y esperanza.

 

Importante caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario.  Y porque sabemos que Él camina con nosotros no podemos permanecer indiferentes y callados ante tantas atrocidades que se cometen.

 

En este tiempo de preparación al V Congreso Misionero Americano, los cristianos católicos hemos de esforzarnos para que la palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia se haga parte en nuestra vida cotidiana, el instrumento de Trabajo nos recuerda: “En muchos países se establecen redes de tráfico humano, narcotráfico y pornografía infantil, así como situaciones de violencia física, sexual y psicológica tanto en el seno de las familias como en otros ámbitos externos, donde predominan las agresiones.  El crimen y la inseguridad ciudadana están presentes de distintas formas en nuestras sociedades, lo cual muestra el desprecio por la vida y la dignidad humana,… (Instrumentum Laboris n° 21).

 

En este domingo del Buen Pastor no hagamos oídos sordos al pedido de la Iglesia hacer oración por las vocaciones.  Roguemos al dueño de la mies que envíe obreros a su campo, recemos por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, para que hayan familias generosas en la donación de sus hijos para el servicio del Evangelio, suscite personas que movidas por el Espíritu Santo respondan a la misión de ser pastores del rebaño de Dios que sigan las huellas del único Pastor, personas que experimenten la vida fascinante y desbordante al seguir las huellas de Jesucristo.  Así sea.

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