Mons. Eugenio Coter: Que las familias sean escuelas de paz

Iglesia Viva 11.04.17//Es el llamado de Mons. Eugenio Coter, Obispo del Vicariato Apostólico de Pando, la mañana de este 9 de abril, desde la Catedral Ntra. Sra. del Carmen. En la oportunidad reflexiono acerca de los conflictos que vive la sociedad hoy, destacando la guerra en Siria y los problemas en la localidad de Riberalta, en ambos se usa a los niños inocentes en una situación como escudos humanos y en la otra creando en ellos resentimiento, frustración y odio. En este contexto el Obispo recordó que Cristo murió en cruz para dar vida y para que ningún inocente más tenga que morir.

Audio gentileza de Radio San Miguel:

“La sangre de Él recaiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”

Sobre esta cita bíblica Mons. Coter, destacó el valor de la sangre de Cristo que cae sobre todas las personas para que nazca la vida y no haya que derramar otra sangre.

El Obispo lamentó que se utilicen niños como escudos humanos  en la guerra de Siria y expresó que esta imagen debería ser  “una patada a las conciencias”.

En un ámbito local, también hizo referencia a la imagen en la que se muestra a los niños golpeando un muñeco con palos, sobre esta imagen el Obispo a cuestionado ¿qué estamos enseñando a nuestros hijos?.

Basado en ambas escenas, Mons. Coter, reflexionó acerca de la familia como escuela de paz y no de violencia, resentimiento y odio, que condenan a los niños a un futuro de muerte.

Recordando el mensaje por la paz  del Papa Francisco, insistió en que la política construya la paz, que las familias sean escuelas de paz, donde se enseñe a los niños con actitudes y palabras que construyan paz. Advirtió que de lo contrario los niños perderán el sentido de lo que es bueno y malo, condenándolos a la muerte.

Reiteró que la sangre de Cristo da vida y que si él dio su sangre es para que ningún inocente más tenga que darla.

Amar y servir desde la humildad

Un corazón de burro, humilde y capaz de servir es suficiente para llevar a Cristo, expresó Mons. Eugenio, antes de finalizar la homilía:

“vendría fácil decirle al Señor cuida de este burro y ayuda a que pueda servirte en la humildad de todos los días. Amén”.

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