Mons. Jesús Pérez: “Yo no te olvidaré”

Iglesia Viva 1.3.17. Hoy leemos en la eucaristía de este octavo domingo del tiempo ordinario a Mateo 6, 24-34. Cuando se oye este pasaje, algunos tratan de disimular una sonrisa de compasión ante tanta ingenuidad porque creen que las palabras de Jesús están lejos de la realidad. Algunos dicen que Jesús hablaba así porque él era capaz de alimentar a cinco mil hombres con cinco panes y dos pescados. Hay que analizar cómo entendemos las enseñanzas de Jesús. Él estaba hablando de Dios que es nuestro Padre. Quiere que tomemos una actitud correcta ante su Padre y nuestro padre y nos invita a confiar en él, pues el cuida de nosotros, como hijos queridos que somos. No hay duda que este texto del evangelio es fuertemente provocador.
En tiempos de Jesús y, también ahora, las personas creyentes han tenido dudas sobre la cercanía amorosa de Dios y su amor, especialmente en los momentos en que se sufren grandes dificultades. ¿Acaso no sufrió el profeta Isaías?: “me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado”. El mismo Isaías da la respuesta: “¿es que una madre puede olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré”. En verdad, Dios parece tantas veces como si estuviera ausente, callado. Hace unos meses el Papa Francisco nos ha hablado acerca de las dudas que puede tener cada uno de los creyentes. Nos ha dicho que estas dudas nos pueden hacer crecer en la fe. Nos haría mucho bien leer al gran doctor y místico san Juan de la Cruz en su libro: “La noche oscura”.
Francisco de Asís confiaba profundamente en la providencia del Padre todopoderoso y abandonó las riquezas de su padre. Él nos ha enseñado, como Jesús, a no preocuparse por la comida y el vestido. Miraba los pájaros del campo y veía en ellos un maravilloso ejemplo de abandono en las manos tiernas de Dios, que ante todo es padre. Francisco tenía una idea correcta de la divina providencia. Siempre se sentía protegido y mimado por el amor del Padre del cielo y, por eso vivía en plena libertad y suma alegría al dejar las riquezas materiales. Al mismo tiempo se sabía llamado para ser instrumento de la providencia con los más necesitados. No hay que olvidar que a Francisco, humanamente hablando, le fueron las cosas muy mal. Era de baja estatura, su rostro más bien feo, padeció varias enfermedades y unos años antes de la muerte quedó totalmente ciego. Dios nos quiere totalmente libres. Nos da en el evangelio de hoy y con su vida, una lección soberana para confiar en el Padre y liberarnos de todo lo que no esclaviza. Jesús pone delante de sus discípulos la nueva actitud del cristiano ante el dinero. Él parte desde este punto: “Nadie puede servir a dos señores… No pueden servir a Dios y al dinero”. Todos sabemos que la vida gira en torno al dinero, “Don Dinero”. El culto al poderoso caballero “Don Dinero” ha venido a constituirse en el sucedáneo de la auténtica religión. Todo se lo sacrifica en su altar: trabajo, principios éticos, familia, amistad, salud, felicidad, éxito… Todo con tal de triunfar, tener cosas, poder, sexo, apariencia social. La actitud prioritaria que Cristo nos pone es servir al Reino de Dios. Esto pone aprueba nuestra fe, el seguimiento fiel a la voluntad del Señor y la confianza total en su Providencia. No olvidemos nunca que las sicosis de seguridad corren pareja a la obsesión del poseer o tener.
Sucre, 26 de febrero de 2017.
Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre.

José Howard Rivera Fernández

Nacido el 29 de marzo de 1967

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *