Mons. Edmundo: La Misericordia de Dios no se acaba nunca

Iglesia Viva 22.11.16//Este domingo 20 de noviembre, en la Solemnidad de Cristo Rey, Mons. Edmundo Abastoflor, Arzobispo de La Paz en comunión con el Papa Francisco y  la Iglesia Universal recordó a la población que la Misericordia de Dios es infinita y dura para siempre, exhortó llevar esta misericordia a las casas, barrios y lugares de trabajo con el testimonio.

 

Al iniciar su homilía Mons. Abastoflor, recordó la fiesta de Cristo Rey del Universo, como quien gobierna las vidas de los fieles, reflexionando sobre el Evangelio, resaltó la figura del condenado que confiesa a Jesús como su Salvador, declarado Santo por el mismo Jesús ya que quienes están en el cielo con Dios son Santos, “sí él lo reconoce cómo no lo vamos a poder reconocer nosotros” cuestionó el Arzobispo.

Mons. Edmundo, destacó el cierre del Año de la Misericordia, La Paz vivió la clausura en la Catedral el sábado 19 de noviembre con cientos de personas que apelaban al sacramento de la confesión, “sentimos la necesidad de la misericordia de Dios, se acaba el año del jubileo pero no se ha acabado la misericordia de Dios”, reiteró.

“La misericordia de Dios es infinita, la misericordia de Dios dura siempre, Dios siempre nos esta esperando con los brazos abiertos… porque Dios te quiere y ha dado su vida en la Cruz para que puedas tener una vida digna, una vida que valga la pena y puedas decir soy hijo, soy hija de Dios y puedas vivir con dignidad aunque tengas problemas y dificultad”, alentó.

A su vez el Arzobispo recordó que Jesús es un Rey grande y bueno, con un reino al servicio, donde reina la solidaridad, la paz y el amor. El Arzobispo hizo hincapié en la imagen del buen ladrón, que reconoce la figura del Rey tratando de convencer al otro condenado, como un misionero y catequista.

La autoridad eclesial, resaltó el fin del año de la Misericordia y el inicio del año de la Misión en la Arquidiócesis, invitó a los fieles a ser como el buen ladrón, que reconoce a Dios como  su Señor y anuncia la buena noticia del amor de Dios,  llevando la buena noticia de la misericordia de Dios a los demás.

Alentó a todos a ser misioneros, mostrar a los hermanos con su propia vida como es la misericordia de Dios,  “si ha podido hacerlo un condenado, ha sabido anunciar a su compañero, cómo no vamos a poder hacer eso nosotros, ustedes en sus casas, en sus barrios, allá donde viven, tienen que saber llevar el amor de Dios con su palabra y con su ejemplo” remarcó.

Finalmente pidió que como hermanos se construya una sociedad de hijos e hijas de Dios, que se acercan a recibir la misericordia y lleven ese amor de Dios a los demás.

 

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