Homilía de Mons. Eugenio Coter: Un corazón agradecido

 

Iglesia Viva 10.10.16//El Obispo del Vicariato Apostólico de Pando, Mons. Eugenio Coter, reflexionó acerca de la característica del Samaritano que regreso para dar gracias a Dios por haber sido curado de la lepra, “sanó físicamente, pero sobre todo sanó del corazón”.

Audio gentileza de Radio San Miguel:

Mons. Coter, partió aclarando lo que sucede en el Evangelio de Lucas, cuando el Samaritano regresa donde Jesús, las palabras de Jesús son: “tú fe te ha salvado”, que no quiere decir que los otros nueve no fueron curados de la lepra, sino que el único que regreso a dar gracias ha ganado la salvación “no sólo se ha sanado su cuerpo, se ha sanado su corazón”, remarcó el Obispo.

Más adelante Mons. Coter, explicó que la experiencia del Samaritano  provocó un cambio positivo que le permitió acoger el don de la gracia, recordó a los fieles las veces que se convoca  a Dios en las dificultades, prometiéndole muchas cosas y después de un tiempo olvidaron todo, volviendo a ser todo como antes.

Al mismo tiempo puso en contexto lo que sucedía en el tiempo de Jesús según el Evangelio de Lucas: Jesús entro en Jerusalén una ciudad en la que está presente Dios, un lugar donde se descubre el actuar de Dios, un lugar de encuentro de culturas distintas, en el que los samaritanos no gozaban de prestigio. Jesús subraya: “no ha vuelto más que este extranjero”, el Samaritano descubre el mundo de Dios, lo reconoce y abre su corazón a este Señor.

El Obispo aseguró que Dios escucha a las personas que claman en su ayuda y pidió a los fieles ser personas agradecidas, personas maduras, con una cara serena en las dificultades, como enseña el Papa Francisco: “si un cristiano vive el sentimiento de agradecimiento  hasta en la cara se le tiene que leer”.

Y al igual que santa Madre Teresa que enseña “que no es suficiente hacer  caridad, la caridad hay que hacerla con cariño, con amor, sino no es caridad”.

Antes de finalizar pidió enseñar a los niños y jóvenes a ser agradecidos, para que no tengan corazones duros  y puedan estar atentos a los demás.

Finalmente reiteró que aquel que no sabe vivir en espíritu de agradecimiento, se vuelve sordo de corazón, mientras que los agradecidos saben escuchar, “los diez leprosos no le pidieron a Jesús  que les sanara, sólo le pidieron una moneda, pero  Jesús fue más allá. De todo esto Él espera un corazón agradecido”.

 

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