Jóvenes en camino de la misericordia

Iglesia Viva 31.08.16// Carta de la Hermana María Caridad Vidal Rousseau, Hija del Divino Salvador,  comparte su experiencia en la Jornada Mundial de la Juventud 2016.

Querida Familia Salesiana:

Me siento bendecida y a la vez con un sentimiento y deseo de superación. El Señor me concedió la alegría de poder vivir la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia junto a la Delegación de la Diócesis de El Alto, de la que por gracia de Dios estuve a cargo. El Lema fue: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”.

Nuestro viaje fue denominado como el CAMINO DE LA MISERICORDIA, consistió en una peregrinación por los lugares Santos durante un mes como EL Vaticano, Asís, Sotto Il Monte, Auswitchz y Wadowice; sin embargo tuvimos la alegría de pasar una semana por TAIZÉ para prepararnos a la JMJ 2016. Fue una experiencia espiritual llena de Dios, pudimos pasar por muchas puertas santas, tuvimos la suerte de conocer la tierra de San Juan XXIII, la tierra de San Juan Pablo II, de San Francisco de Asís y conocer el lugar del martirio del Padre Kolbe y Edith Stein en los campos de concentración.

Pudimos compartir más de 10 días con tres distintas familias polacas de Gostyn, Dolsk y Poznán, donde descubrimos esta enorme sensibilidad y amor de un pueblo estupendo y lleno de cariño. Nos dieron más de lo que podíamos ofrecer. Practican un hermoso lema, y realmente lo hacen vida: INVITADO EN CASA, DIOS EN CASA. Este pueblo tan golpeado por la guerra, el odio y el mismo socialismo, maduró la fe y el amor de toda su población. Hablar de los jóvenes polacos es hablar de sencillez, de piedad, de pureza y de nobleza. Hablar de los adultos es hablar de personas llenas de valores humanos y por supuesto cristianos.
Tuvimos algunas concentraciones generales en Cracovia, la mayor parte en el Campo Blonia como la Eucaristía de Inauguración, la Acogida o Bienvenida al Papa Francisco, el Vía Crucis, la Adoración y la misa de envío; estás dos últimas se las realizó en el Campus Misericordia.

La Jornada Mundial de la Juventud la vivimos alojados en la población de Zator, dormíamos en una escuela junto a otros cinco países. Llegábamos en pocas ocasiones a Cracovia ya que, los Festivales de la Juventud no se realizaron en la ciudad sino en nuestras residencias, uniéndonos con otras zonas. Esto quizá cuidando la seguridad de todos sus participantes.

Uno de los momentos más emocionantes, fue durante la ceremonia de acogida de los jóvenes con el Papa Francisco, fue ver a un grupo de jóvenes que encarnaban a diversos beatos y santos de la Iglesia y estos “cobraran vida”. Fueron en total 10 los beatos y santos que fueron representados en esta ceremonia. Algo en común es que todos murieron a corta edad, varios de ellos mártires.

Otro momento importante fue la gran caminata que muchos hicimos durante muchas horas, rumbo al Campus Misericordia. Llegar al Campus era, sentir el triunfo del esfuerzo. Caminar era sentir el amor de Dios, ya que durante el recorrido la población regalaba agua, y la guardia polaca nos cuidaba.

Participar en una Jornada Mundial es comprobar una vez más cómo la gracia de Dios se manifiesta en nuestro Santo Padre el Papa Francisco; mirar el cómo nos observaba complacido y lleno de alegría al ver a miles y miles de jóvenes congregados por Cristo, era sentirse amados por él.

Estar en un lugar así es también darse cuenta que no existen las fronteras del mundo, que no existen las guerras, que no existen los odios ni las rivalidades. Por ciertos momentos salían en las pantallas, algunas fotografías de los jóvenes. Hermoso ver que, los abrazos iban y venía aunque no tuvieran la misma bandera. No dejo de pensar que algún día el odio, la discordia y todo lo malo pasará, y simplemente quedará en pie el amor.

María Caridad Vidal Rousseau
Hija del Divino Salvador

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