Papa Francisco recuerda el circo con los ojos nostálgicos de Fellini

Iglesia Viva 16.06.16//ARY WALDIR RAMOS DÍAZ  – ALETEIA//El Pontífice acaricia un tigre de 130 kilos y se lleva un susto.

“Ustedes son artesanos de la fiesta, de la maravilla”, definió el papa Francisco a los 7.000 artistas, entre circenses, feriantes, lunaparkistas, integrantes de bandas musicales recibidos en audiencia este jueves, 16 de junio, en el Aula Pablo VI.

El Pontífice destacó la riqueza que aportan estos artistas a la sociedad, en ocasión de la celebración del Jubileo del Mundo del Espectáculo Viajante, que concluirá este sábado.

También, el Papa felicitó a los que trabajan en el ámbito circense porque en este Año Santo “abrieron sus espectáculos a los más necesitados, a los pobres y a las personas sin techo, a los encarcelados y a los jóvenes necesitados”.

“Cuando tocaban esa hermosa música de la película La Strada (Federico Fellini, 1954), pensé en esa chica (Gelsomina) que, con su humildad, su cotidianidad en tan hermoso trabajo, logró suavizar el duro corazón de un hombre (Zampanò, interpretado por Anthony Quinn) que había olvidado cómo llorar”, dijo.

Bergoglio, amante del neorrealismo italiano, continuó: “Y ella no lo sabía, pero ha ¡sembrado! Ustedes siembran esta semilla”, “semilla que hace tanto bien a tantas personas que tal vez nunca conocerán… pero estén seguros, ustedes hacen mucho bien. Y por esto, ¡gracias!”.

Francisco ha confesado a sus amigos que no ve televisión, debido a un viejo voto que hizo a Dios. Sin embargo, le gusta distraerse con el buen cine.

Julio Rinaldi, del Canal 21, fundado por el arzobispo de Buenos Aires, ha contado varias veces, que era normal que en sus raros días libres el cardenal Bergoglio fuera a su sala de edición y se encerraran a ver una película muy bien escogida y comer algunas ‘masitas’, es decir, dulces de confitería.

La Strada, que recuerda muy bien el Pontífice, es la película italiana premio Oscar de 1954, dirigida por Federico Fellini y protagonizada por su esposa, Giulietta Masina.

Es la historia sufrida de un artista ambulante que, a causa de su mal carácter y luego de varios episodios dramáticos, descubre las lágrimas gracias a una joven soñadora que le demuestra hasta el final lealtad y cariño.

Por otro lado, una curiosidad del evento de hoy fue el susto que causó al Sucesor de Pedro un cachorro de tigre. A mitad del espectáculo, el locutor invitó al Obispo de Roma a tocar el animal de seis meses (130 kilos), que estaba atado y entretenido bebiendo un biberón.

En el momento de extender la mano para acariciar al felino, éste se volteó rozándole y el Papa dio un saltito, sin mayores consecuencias. Luego, recordó con una sonrisa que no era el único Papa en acercarse a un tigre de esas dimensiones.

Por último, el papa Francisco confió a los artistas a la “maternal protección de la Virgen María, Madre de Misericordia”.

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