Rinden homenaje al Cardenal Julio en Corpus Christi

Iglesia Viva 30.05.16//iglesiasantacruz.org//“Su empeño, como Pastor fiel, intachable, transparente, fue entregarse totalmente para dar a conocer el Señor y testimoniarlo delante de todos, en especial entre los pobres” Monsñeor Sergio sobre el Cardenal Julio

En su homilía de Corpus Christi, Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz se dedicó en la mayor parte a rendir un sentido homenaje al Cardenal Julio Terrazas quien fuera el impulsor de que esta solemnidad se celebre en el estadio.

Precisamente recordó las palabras de su última aparición pública el año pasado cuando estando gravemente enfermo llegó al estadio para celebrar Corpus Cristhi.

“Su empeño, como Pastor fiel, intachable, transparente, fue entregarse totalmente para dar a conocer el Señor y testimoniarlo delante de todos, en especial entre los pobres” dijo Gualberti.

Monseñor Sergio también destacó que el Cardenal “Fue también un hombre que amó profundamente a Bolivia, ciudadano ejemplar, con una gran visión de futuro, preocupado para que el País fuera verdadera casa para todos y creciera en democracia, unidad y paz, sobre los fundamentos de la justicia, verdad, libertad y solidaridad”.

En ese sentido señaló que “Este compromiso le causó muchas resistencias, unas pocas siguen en la actualidad, buscando empañar su figura. Sin embargo, el afecto y recuerdo entrañables del querido pueblo de Bolivia sigue inalterable…”

Estas fueron sus palabras:

“El año pasado, a pesar de estar ya gravemente enfermo,  estuvo aquí con nosotros, en su última aparición en público, nuestro querido Cardenal Julio Terrazas. Hoy, él nos acompaña en Cristo Resucitado desde la casa del Padre y lo recordamos y oramos por él con sincera y profunda gratitud, por su servicio de pastor en nuestra Iglesia y por el realce que dio a esta solemnidad de Corpus Christi.

Siento la necesidad de recordar algunas de sus palabras proféticas de esa tarde, como su testamento que pronunció con mucha emoción por las demostraciones de cariño y afecto del querido pueblo de Dios de Santa Cruz.

Decía: “Yo me he puesto la sotana roja… El rojo significa entregar la sangre, morir por Cristo y por la Iglesia, entregar su vida para que ella tenga vida, entregar la existencia para que la existencia sea considerada en toda su dignidad, no como un gesto de limosneros que piden un pedazo de pan material, sino como el gesto de aquel que ha comprendido que Dios nos quiere dar alimento hasta la vida eterna.

Felices ustedes si por mi nombre también los sacrifican, también les quieren privar de libertad, también los quieren arrinconar para que no hablen, también se hace toda una persecución clandestina a fin de que Cristo no siga presente en nuestra sociedad, a fin de que Cristo no esté listo a responder a aquellos que esperan en el Señor y esperan en la vida…

Perdonen si un minuto paso delante de ustedes…como un maestro… que sabe que su existencia no tiene sentido si no es capaz de convertir la inteligencia de sus alumnos, no en un receptáculo de mentiras y medias verdades sino una fuente de vida, para que esa vida a través de la profesión pueda llegar a todos los rincones del país.”

Estas palabras dejan en claro que la única aspiración que lo impulsó a lo largo de todo su ministerio fue el amor al Evangelio y a Jesucristo, camino, verdad y vida. Su empeño, como Pastor fiel, intachable, transparente, fue entregarse totalmente para dar a conocer el Señor y testimoniarlo delante de todos, en especial entre los pobres. Fue también un hombre que amó profundamente a Bolivia, ciudadano ejemplar, con una gran visión de futuro, preocupado para que el País fuera verdadera casa para todos y creciera en democracia, unidad y paz, sobre los fundamentos de la justicia, verdad, libertad y solidaridad.

Este compromiso le causó muchas resistencias, unas pocas siguen en la actualidad, buscando empañar su figura. Sin embargo, el afecto y recuerdo entrañables del querido pueblo de Bolivia sigue inalterable, como demuestran las muchas personas que concurren de todas partes, hasta del exterior, para visitar su tumba, rendirle homenaje y elevar una oración. El mismo Papa Francisco ha demostrado en todo momento su gran amistad y aprecio, yéndolo incluso a visitar en la clínica.

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