El Papa explica en la audiencia general cómo consuela Dios a quienes sufren

Iglesia Viva 17.03.16. //Romereports// Francisco continúa su ciclo de catequesis sobre la Misericordia en la Biblia. Hoy ha evocado el retorno de los israelitas desde Egipto, como “signo del amor infinito de Dios que no abandona a sus hijos, sino que los cuida y los salva”.

El Papa aconsejó que cuando nos sintamos “solos o exiliados” recordemos que “Dios está cerca de nosotros y es fiel”. A pocos días de la Semana Santa, el Papa recordó que “la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo son la expresión definitiva y más plena del amor misericordioso de Dios, que nos devuelve del exilio, nos conforta en las adversidades y nos concede alegría, paz y vida eterna”.

TEXTO COMPLETO EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas

El Profeta Jeremías se dirige a los israelitas que habían sido deportados y les anuncia el regreso a su tierra. Esta vuelta en patria es signo del amor infinito de Dios que no abandona a sus hijos, sino que los cuida y los salva. El exilio fue una experiencia muy dura para el pueblo de Israel e hizo que su fe vacilase.

También nosotros podemos vivir a veces algún tipo de exilio, como la soledad, el sufrimiento, la muerte, que nos hace pensar que estamos abandonados por Dios. Nos podemos preguntar: ¿Dónde está Dios?

El Profeta Jeremías nos da una respuesta: Dios está cerca de nosotros, es fiel y hace grandes obras de salvación en aquellos que esperan en Él. Dios ama con un amor sin límites, que ni el pecado puede frenar, y hace que el corazón del hombre se llene de alegría y de consolación. Jesús ha llevado a plenitud el anuncio del profeta. Su pasión, muerte y resurrección es la expresión definitiva y más plena del amor misericordioso de Dios, que nos devuelve del exilio, nos conforta en las adversidades y nos concede alegría, paz y vida eterna.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Hermanos y hermanas, los animo a no desfallecer ante las dificultades y a confiar siempre en la fidelidad de Dios. Él, con su misericordia, los consolará y les hará plenamente felices.

Muchas gracias.

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