Predicar dando testimonio de nuestra fe

Iglesia Viva 26.01.16. (audio)Este domingo desde la Basílica Menor San Lorenzo Mártir de Santa Cruz Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de esta jurisdicción expresó que nuestra misión no solo es cumplir la palabra de Dios, sino anunciarla pues el evangelio nos interpela a dar testimonio de Cristo.

Hoy día comenzamos a escuchar la voz de Jesús a través del evangelista que nos acompañará durante todo el tiempo ordinario propio de este ciclo C que es San Lucas, hemos escuchado las palabras que dijo “que Conozcas las solides de las enseñanzas que has recibido”, escribe San Lucas a su amigo Teófilo, si… esta es la finalidad de sus escritos, hemos de tomar conciencia de la importancia que tiene el hecho de meditar el evangelio del Señor, este evangelio que es palabra viva y cada día cuando la meditamos nos trae algo nuevo.

Y como palabra de Dios Jesús hoy nos es presentado como un maestro que iba enseñando en todas las sinagogas, comienza como cualquier otro predicador leyendo un texto de la escritura que precisamente cuando Él la lee se cumple, la palabra del profeta Isaías clara y precisa, no solo aquella palabra, sino todo el contenido de las escrituras todo lo que habían anunciado los profetas se cumple y llega a su cumplimiento en la persona de Jesús porque es el mismo espíritu del Señor que lo ha ungido y lo ha enviado, Jesús en la sinagoga de Nazareth abre el libro del profeta Isaías, y lee el capitulo que trata de sumisión, “el espíritu del Señor esta sobre mi” porque me ha consagrado y me envió a llevar la buena noticia a los pobres, nos hemos fijado solo Jesús puede leer esta profecía en primera persona, solo Él puede decir hoy “se ha cumplido estas palabras de la escritura”. Esta declaración nos hace el mismo Jesús , no lo hace San Lucas, “hoy está sobre mi”  no sobre él , por eso Jesús solo puede decir este mensaje y a través de esta expresión el mensaje que quiere transmitir Dios a la humanidad mediante su palabra es una buena noticia para los desvalidos, un anuncio de libertad para los cautivos y oprimidos, es una promesa de salvación, es un mensaje que llena de esperanza a toda la humanidad, la liturgia de hoy pone de relieve más concretamente la celebración de la palabra de Dios.

Queridos hermanos meditando el evangelio de hoy nos muestra la solidez de nuestra fe porque a través de escuchar estas palabras vemos al mismo Jesús que predicaba y lo hacía de manera distinta, los otros maestros como decía el evangelio Él predicaba como quien tiene autoridad, no como una persona cualquiera, demostraba que es alguien más sobre otros predicadores. Jesús no vino a leer las escrituras, sino vino a cumplirlas,  Jesús no vino a predicar con bunas palabras y cosas lindas, Él vino a hacer cosas lindas, Él no vino a mostrar el camino al cielo, Él vino a hacer con nosotros el camino hacia el cielo, podemos decir que tampoco Jesús vino a predicar sobre el infierno, vino a abrir las puertas a todos, Él vino a proclamar la gracia del Señor, tiene estas dimensiones concretas, ojalá puedan aplicarse en nuestra patria, amnistía para todos, libertad para los cautivos, buenas noticias para los pobres.

Jesús es extraordinario pero no porque fuera el mejor predicador, es porque su palabra se cumple, Jesús lo que decía, predicaba y enseñaba, Él mismo lo vivía, su palabra se transformaba en testimonio, como sería bonito que los predicadores o políticos  fueran así, muchas veces estamos llenos de buenos deseos pero se quedan ahí, no hay obra ni  testimonio ni compromiso.

Hermanos Jesús predicaba con obras, con ejemplo, dando testimonio incluso entregando su propia vida, igual hemos de hacer nosotros no podemos quedarnos solo en palabras pronunciadas hemos de concretar nuestro amor a Dios y a los hermanos con  obras y testimonio predicando con el ejemplo, con la vida y compromiso.
Nuestra manera de vivir debe ser nuestra predicación, nos hace falta tantas cosas pero queridos hermanos no necesitamos un micrófono, subir al pulpito para predicar, todos somos predicadores y empecemos por nuestra casa, nuestra familia, en las calles de nuestra ciudad, ahí debemos predicar con nuestro testimonio, con nuestra fe, que sea creíble, perseverante, el testimonio que va a decir quién soy, lo que digo y  lo que hago.

Puede ser que en este tiempo del gran Jubileo de la Misericordia donde estamos meditando el rostro misericordioso del Padre, puede ser lo que la iglesia nos presenta ahora estas obras misericordiosas corporales y espirituales, pueden ayudarnos a ser católicos coherentes, perseverantes y su prédica y testimonio, que sean creíbles porque cumplir esta palabra y anunciarla a todos es vivir el comienzo del Reino de Dios, el tiempo de gracia ha llegado para los pobres oprimidos y ciegos, su gran presente del Señor es la libertad, liberación de la ceguera del cuerpo y espíritu, la liberación de la miseria y esclavitud, y por fin la liberación del pecado, la liberación queridos hermanos siempre es actual para nosotros, la santa escritura el evangelio cuando lo tenemos en nuestras manos nos interpelará siempre a través de la vida nuestra y del testimonio. Así sea.

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