Siete actitudes del cristiano en el tiempo de Adviento y Navidad

Iglesia Viva 26.11.15//A pocos días de comenzar el Ciclo de la Encarnación, el Secretario ejecutivo del Área de Evangelización de la CEB, Doctor Marcos Jenaro Mercado, da algunos consejos para vivir de mejor manera este tiempo de gracia.

El ciclo de la encarnación consiste en celebrar dos hechos de Jesús, quien tomó la naturaleza humana, Adviento y Navidad.
En una primera instancia se recuerda el nacimiento de Jesús, quien según los relatos nació en Nazaret en un pueblito llamado Belén de Efratá.
El segundo hecho, Jesús Resucitado, el Emanuel “Dios con nosotros”, presente en momentos difíciles y gozos, pero sobretodo en su Palabra y en la celebración Eucarística.
Adviento nos recuerda que Cristo está con nosotros permanentemente, que no vendrá metiendo miedo, sino como el Señor que se reúne con los suyos, como el amigo que viene a congregar la comunidad.
Tres dimensiones que se harán realidad en la Navidad. El 25 de diciembre con el nacimiento de Jesús, continuando con la celebración de la octava en la que recordamos hechos de la vida de Jesús: La Sagrada Familia, María Madre del hijo de Dios, la manifestación de Jesús (Reyes magos), terminando el Ciclo de la Encarnación con el Bautizo de Jesús.
Siete actitudes que se recomiendan
1. La recomendación es una actitud de agradecimiento, no merecemos a Jesús, Dios nos lo ha regalado.
2. Contemplar a Cristo con ojos de Discípulo, como un regalo de Dios que hace que todo lo viejo desaparezca y todo lo nuevo comience.
3. Tener una actitud en la dimensión comunitaria, Cristo ha venido para reunirnos en una gran familia.
4. Una actitud misionera, Este gran acontecimiento tiene que ser contado y compartido con todas las personas.
5. Una actitud en la dimensión cósmica, el primogénito de la creación con su venida, con su muerte y resurrección inyecta en toda la creación la vida.
6. Una espera activa, lo esperamos trabajando como buenos viñadores para que su Reino vaya adelante.
7. Un permanente estado de alegría, compartiendo en familia, con alegría, porque las dificultades no tienen que sobreponerse a la vida y vida en abundancia que brota de Jesús.

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