El Señor con su fidelidad perseverante es la roca y el baluarte

Iglesia Viva 21.10.15//Palabras del Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Giambattista Diquattro, durante su homilía proclamada este miércoles 21 de octubre en la Capilla de la Nunciatura.

El salmista hace resaltar cuáles son las ventajas del Señor cuando está con su pueblo. El Señor con su fidelidad perseverante es la roca y el baluarte. Él no permite que sus hijos sean sumergidos, ni que sean presa de los dientes de los hombres malvados. El Señor salva a sus hijos de la trampa.

El Evangelio de hoy subraya que Dios pide nuestra colaboración, son palabras que expresan y reflejan el modo de realizar esta colaboración atestiguando la obra de Dios: “estar preparados, ser fieles, ser prudentes, mantenerse ocupados”.

En efecto, no debemos maltratar al prójimo, no podemos emborracharnos en los placeres de la vida, no podemos permanecer sin la debida preparación y menos en la infidelidad. Al contrario, debemos preparar y disponer nuestra vida conforme a la voluntad del Señor.

San Pablo insiste en la primera lectura sobre la necesidad de no obedecer a los malos deseos. El Apóstol de los paganos reitera una vez más la importancia de orientar bien el corazón, de custodiarlo.

Se refiere a una ecología de la mente y del alma. De modo que la gracia de Dios pueda dar oxígeno a nuestro espíritu. Es decir, salir de la injusticia y del pecado, de la esclavitud de la muerte. De manera que sólo busquemos estar arraigados al amor de Dios.

Este compromiso es un verdadero desafío pero es necesario buscar un ambiente que nos ayude a facilitar la ofrenda de nuestra vida al Señor. Este momento comunitario con el Señor nos debe ayudar a encaminar este día en la voluntad de Dios y en las buenas relaciones entre nosotros.

Al comienzo de este día, en el salmo responsorial hemos rezado todos juntos: “nuestra ayuda está en el nombre del Señor”, buscamos de guardar el Santo Nombre del Señor como referencia en nuestra jornada y en el Santo Nombre del Señor de vivir el día de hoy con la alegre esperanza y caridad cristiana.

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