Dios, Creador y Compañero

 

Iglesia Viva 19.10.15//Homilía de Mons. Giambattista Diquattor, Nuncio Apostólico en Bolivia, desde la Parroquia San Rafael de Tiquipaya, durante la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio climático y Defensa de la Vida, realizado del 10 al 12 de octubre en Tiquipaya – Cochabamba.

Homilía Completa

Sin duda alguna, la ‘Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio climático y Defensa de la Vida,’ que se viene realizando en Tiquipaya, Cochabamba, Bolivia, polariza la atención del mundo entero. Se congregan con un propósito de interés mundial: plantear nuevas visiones y soluciones eficaces en la COP 21 de París que promoverá la firma de un nuevo acuerdo climático.

Entre los Líderes del mundo, empeñados en el “cuidado de la casa común” descuella el Papa Francisco, como el más influyente y el más escuchado por propios y extraños. Con coherencia de profeta dice sin complejos: “Entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto. Olvidamos que nosotros mismos somos tierra” (Laudato Si, 2). El Papa nos ayuda a contemplar el momento crítico de la Madre Tierra desde diversas perspectivas, siendo la Palabra la privilegiada. Hay una evidencia insoslayable: Nuestros pueblos, eminentemente contemplativos, toman la “religión” como componente esencial de análisis y toma de decisiones. No es de extrañar que el grupo de trabajo n.11, de esta Conferencia Mundial, aborde el tema esencial: “Diálogo interreligioso para salvar a la Madre Tierra” (Interreligious dialogue to save Mother Earth).

Para el cristiano mirar, cuidar la creación resulta un ejercicio gozoso. La tierra es Don de Dios y como don de amor se recibe, se cuida, se cultiva, en un camino abierto hacia la vida en plenitud. La actitud instrumentalista y dominadora del progresismo interpreta la creación como un campo de conquista, de dominio, de enriquecimiento para el humano. Esta visión no es cristiana: influye en la ideología del progresismo burgués, lo mismo que en los llamados socialismos. Ofrece algo valioso: la función del ser humano que cultiva y da forma a la tierra. Pero encierra un gran peligro: convertir la Madre Tierra en campo de batalla donde no sólo está en riesgo la vida de los humanos, sino el equilibrio mismo del Cosmos. Es un proceso de loco enfrentamiento y despilfarro, estamos recorriendo las leyes de la creación de Dios, envenenando las fuentes de la vida, destruyendo el equilibrio, la belleza y la armonía. Por este camino, avanzamos al ‘día’ de la anticreación, cuando no exista más caos sobre un mundo que Dios creó en su tiempo hermoso y bueno. El Papa Francisco haciéndonos pisar esta realidad nos dice: “parece que el tiempo se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que nos ensañamos con nuestra casa. La comunidad científica acepta lo que desde hace tiempo y mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema. Se está castigando a la Tierra, a los pueblos y a las personas de un modo casi salvaje” (Papa Francisco, Discurso en el II Encuentro de Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia).

Ha llegado la hora de mirar la creación con ojos transparentes de hermano, de manera que en todos los seres vivientes escuchemos la Palabra de su Creador. Este camino de contemplación sólo es posible allí donde los humanos y los pueblos se mantienen abiertos al misterio de la Madre Tierra, allí donde se valoran los seres de la creación como signo de la presencia de Dios. ¿Dónde se halla Dios? Dios se manifiesta como amigo y compañero en el camino de los humanos que, libres frente a la seducción de explotar para acumular riquezas, tienden hacia la plenitud de su propia historia. En el camino de esta historia se manifiesta Dios y los seres humanos encuentran su verdad y su grandeza. Hablamos de la auténtica visión cristiana de la creación: la teantrópica que corrige las dos visiones actualmente contrapuestas (la antropocéntrica y la biocéntrica) aún vigente en algunos grupos. La encíclica “Laudato Si” nos invita a nevegar las aguas del pensamiento cristiano. Sin duda, la contribución de las religiones, y la de las demás mesas de trabajo, al logro de los objetivos de esta Conferencia Mundial que se cristaliza en el corazón de América Latina, Bolivia, tendrá éxito en la cumbre de París por su coherencia y contundencia de razones.

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