Homilía de Mons. Robert Flock

Iglesia Viva 27.07.15//Homilía de Mons. Robert Flock, Obispo auxiliar de Cochabamba, Domingo 17 de Tiempo Ordinario, 26 de julio 2015.

Queridos Hermanos,
La escena de la Multiplicación de los Panes y Peces es la más contada en los Evangelios, relatado seis veces, ya que la encontramos en los cuatro Evangelios con dos versiones en Marcos y Mateo, con cambios pequeños de detalles en la cantidad de panes, personas alimentadas y comida sobrante. Es probable que el hecho sucedió una sola vez, porque en el segundo relato, los discípulos actúan de la misma forma que en la primera, preguntando dónde conseguir suficiente pan para tanta gente. Es una indicación de que este milagro tuvo un impacto impresionante. Se nota también que la Iglesia recordaba este hecho desde el principio a la luz de la Última Cena y de la Eucaristía. San Juan lo cuenta con las palabras de la Consagración: “Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó…”
Cuando el Papa Emérito Benedicto XVI participó en Aparecida, Brasil, de la V Asamblea General del Episcopado de América Latina y del Caribe, nos regaló un Tríptico sobre la Misión de la Iglesia, con escenas especialmente escogidas del Evangelio, incluyendo la Alimentación de la Multitud, citando la versión de San Mateo, donde Jesús dice a los discípulos: “Denles Ustedes de Comer” (Mt 14,16). Es que no se puede concebir la Misión Evangelizadora de la Iglesia, sin esta dimensión solidaria con los pobres, hambrientos y marginados.
Esta misma escena fue comentada por el Papa Francisco en la Misa que presidió en Santa Cruz. Dijo: “A nosotros nos puede suceder lo que a los discípulos de ayer, cuando vieron esa cantidad de gente que estaba ahí. Le piden a Jesús que los despida: “Mándalos a casa”, ya que es imposible alimentar a tanta gente. Frente a tantas situaciones de hambre en el mundo podemos decir: ‘Perdón, no nos dan los números, no nos cierran las cuentas’. Es imposible enfrentar estas situaciones, entonces la desesperación termina ganándonos el corazón.”
El Papa ha incomodado a muchos, constantemente denunciando esta situación que produce tantos refugiados por la cultura del descarta que desde la lógica del mercado que trata a las personas pobres como basura desechable. En Misa dijo así: “En un corazón desesperado es muy fácil que gane espacio la lógica que pretende imponerse en el mundo, en todo el mundo, en nuestros días. Una lógica que busca transformar todo en objeto de cambio, todo en objeto de consumo, todo negociable. Una lógica que pretende dejar espacio a muy pocos, descartando a todos aquellos que no «producen», que no se los considera aptos o dignos porque aparentemente «no nos dan los números». Y Jesús, una vez más, vuelve a hablarnos y nos dice: ‘No, no, no es necesario excluirlos, no es necesario que se vayan, denles ustedes de comer’.”
Ustedes saben que en la Santa Misa tenemos el escrúpulo de purificar ritualmente el cáliz y la patena después de la comunión, y a veces usamos una patena durante la comunión para evitar que caiga al suelo alguna migaja, por pequeño que sea, del preciosísimo cuerpo de Cristo, presente en el pan consagrado, en la hostia sagrada.
En la versión de la multiplicación de panes de San Juan, que hemos proclamado hoy, encontramos esta directiva de Jesús: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada». No es solamente por no desperdiciar comida, en este mundo donde muchos pasan hambre. Tiene un sentido simbólico especial; ya que pocos versículos después Jesús dice: “La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.” Es decir, el escrúpulo de Jesús va más allá de la comida e incluso de su propio cuerpo; es por las personas, que a veces son como migajas de Pan Sagrado que caen al suelo y son pisoteados sin que se dé cuenta.
En su oración durante la Última Cena, San Juan nos dice que Jesús rezaba: Por ellos –es decir sus discípulos– me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad. Consagrar es valorar como santo, como cosa de Dios. La Santa Comunión nos hace entender que Dios nos valora como a su propio Hijo, quien se consagró y se entregó en la cruz por nosotros. Al mismo tiempo, nos hace comprender que nos toca ser igualmente solidarios, especialmente con los que el mundo trata como basura desechable.
A esta luz, se entiende también porque el Papa Francisco relaciona la preocupación ecológica con el compromiso para los pobres. En vez de tratar a las personas, a los refugiados, a los débiles, a los no nacidos, como la basura con que contaminamos nuestro planeta con sus ríos, pasajes y cielo, hemos de asegurar una casa común donde todos vivimos con dignidad. En palabras de Jesús: “Recobran las sobras para que no se pierde nada”. Es lo que Jesús había tomado en sus manos para dar gracias al Padre. Somos también lo que Jesús toma en sus manos, consagra y transforma en su propio cuerpo y sangre.
En esta línea va el V Congreso Eucarístico inaugurado con la Misa del Papa en Santa Cruz y programado para los días 16-20 de Septiembre en Tarija con el lema: “Pan Partido para la Vida del Mundo”.
Jesús, Tu eres pan.
Eres pan de nuestra vida.
Eres vida para el mundo.
Pan Partido para la Vida del Mundo. (2)

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